Por Leandro Pisaroni Gerbaldo

     
¿Qué es un emprendimiento social?

Ni empresa convencional, ni ONG ni fundación, pero compitiendo en el mercado para generar ingresos que permitan cumplir su finalidad y ser autosustentables.

Se denomina emprendedor social a aquella persona que ha creado y dirige una organización que está orientada a la creación de valor social a través de nuevas ideas, productos o servicios.

Estas organizaciones no tienen fines de lucro. Lo que motiva a los emprendedores sociales es generar un impacto positivo en la sociedad; crear productos o servicios que procuran solucionar los problemas de sectores más vulnerables a los que no se les presta mucha atención desde el mercado y brindar una solución a la que antes no tenían acceso.

Aunque tienen un fin social, igualmente necesitan generar ingresos para subsistir y tener un modelo sustentable. A diferencia de ONGs o fundaciones, las empresas sociales comercializan un producto o servicio y realizan una actividad empresarial. De esa forma poseen una fuente de ingresos que les permite ser sostenibles y lograr mayor impacto social a lo largo del tiempo, sin depender de donaciones o de filantropía. Además, el hecho de contar con ingresos les brinda la posibilidad de afrontar la contratación de profesionales para que trabajen en la organización por un salario aceptable. Así, pueden atraer a personas talentosas, con formación, vocación y aspiraciones de desarrollo profesional, pero que desean dedicarse a trabajar por una causa social.

Las definiciones de emprendimiento social suelen contener algunos elementos en común:

•    Creación de valor social.

•    Soluciones innovadoras a problemas sociales.

•    Uso de principios y herramientas empresariales.

•    Cambio social.


Todas ellas son empresas que, con diferente tamaño, forma jurídica y ámbito de actuación, han utilizado el mercado para alcanzar un objetivo de cambio social, y lo hacen conviviendo con una economía capitalista. Los mecanismos de mercado les dan a las empresas sociales mejores prácticas para la planificación, la estrategia, la comunicación, los procesos internos, contabilidad, contacto con clientes y beneficiarios, etc.

Utilizan herramientas y metodologías de los negocios tradicionales: dar importancia a las ventas y a los ingresos que tendrá la empresa, competir con otros productos y tratar de ser siempre más eficientes en los costos. Entonces, por ejemplo, se debe medir cuál ha sido la ganancia y cómo han sido las ventas; cuál ha sido el impacto social que se ha generado y cuál ha sido la ganancia social. Como organización, debe disponer de una visión y una razón de ser, y es a partir de ahí que se definen cuáles son las variables que deben medirse.

En las empresas sociales se debe ser especialmente eficientes en los procesos; buscar soluciones innovadoras a los problemas, procurando maximizar el impacto social y hacerlo sostenible en el tiempo; y se tiene que mantener un equilibrio entre cuánto esfuerzo se invierte en la causa social y cuánto se dedica a la parte de negocios.

No deben confundirse las empresas sociales con las iniciativas de responsabilidad social que realizan algunas empresas convencionales: estas últimas son actividades que se realizan para contribuir con la sociedad y con el entorno que las rodea, pero no es su misión principal.

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Edición Nº 14