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WhatsApp y la estrategia de precios cautivos

Acostumbrados los usuarios a esta aplicación, en breve tendrán que pagar por utilizarla.

La noticia corre por las redes sociales, foros y mensajes: WhatsApp comenzará a cobrar algo menos de un euro anual por el uso de esta aplicación en teléfonos Android, Windows Phone, Blackberry o Smartphones, para los que su descarga era gratuita. Una acción que revela la estrategia de precios de WhatsApp: el precio cautivo.

Una de las estrategias de precios más utilizadas por las empresas es, precisamente, la del precio cautivo. Consiste en lanzar un producto o servicio a un precio muy bajo (a veces incluso gratis) para después vender componentes o complementos a precios considerablemente altos. Esta estrategia la utilizan muchas empresas, desde las máquinas de café Nespresso que son proporcionalmente más baratas que sus cápsulas, hasta las impresoras y sus cartuchos y tonners, los cepillos de dientes eléctricos y sus cabezales, o las maquinillas de afeitar y sus cuchillas.

Normalmente el precio cautivo se utiliza con productos que necesitan complementos o accesorios y no con servicios. Pero aquí WhatsApp ha roto las reglas. Tras ofrecer la aplicación gratis para los Smartphones  (excepto para iPhone), ahora será necesario un pago anual por el servicio. Al tratarse de un servicio de mensajería, no necesita más complemento que la posibilidad de seguir usándolo, y la utilización de una estrategia de precios cautivos es tan clara como lo fue en su día lo que hizo Spotify: acostumbrar a los clientes a su uso (incluso a depender de su uso) para después cobrar una cuota.

La estrategia le puede salir bien a WhatsApp, pero también corre sus riesgos. Y es que ya han aparecido competidores que, sabiendo de las intenciones de WhatsApp, se apresuraron a lanzar servicios similares (especialmente Line).

Aunque si analizamos en qué se basa la ‘cautividad’ del precio, la estrategia le puede salir muy bien (y muy rentable). La ‘cautividad’ en WhatsApp no se basa en un producto físico, ni siquiera en un servicio. Se basa en algo más social: la dependencia de la forma de relacionarse con los contactos, ya que la aplicación es útil desde el mismo momento en el que tus contactos también utilizan la aplicación y por lo tanto preferirán esta forma de comunicación (algo que no ocurría con Spotify), y además ya estás acostumbrado a ella.

Algunos usuarios se quejan, a otros les parece normal. Pero WhatsApp no ha engañado a nadie, siempre fue de pago (aunque no queramos acordarnos), pero para determinados Smartphones se aplicó un período de prueba gratuito que se extendió en el tiempo. En cualquier caso la mayoría seguirá utilizando WhatsApp porque, al igual que el precio es cautivo, también lo es la fidelidad de los usuarios.

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Edición Nº 14