Por Paco Corma

     
Innovación vs. emprendedurismo

¿Es usted emprendedor e innovador? Mucho se habla sobre estas actividades tan en boga, pero ¿qué implican realmente?

En la actualidad, hay una presencia masiva en los medios de los términos “emprender” e “innovar”. La innovación y el emprendedurismo están presentes de forma sistemática en noticias de prensa y en las redes sociales. Aparecen en secciones especializadas en los suplementos de los domingos y lo hacen de forma conjunta. Los dos términos parecen estar asociados hasta el punto de ser utilizados como sinónimos.


Podemos leer en la misma página “... la provincia tal es la décima con más emprendedores...”; “... nacen empresas más innovadoras...”; “... dos jóvenes triunfan con ideas de negocio en el concurso iWeekend...”. El mensaje que se transmite es el de que es necesario emprender (no hay muchas más alternativas para salir) y hacerlo de forma innovadora. La idea es buena pero puede llevar a confusión y, lo que puede ser peor, a frustración.


El emprendedor


En el informe emitido por la OCDE en 1998 sobre capacidad de emprender agrupa las definiciones del término en dos grandes categorías:

•   Creación y crecimiento de pequeñas empresas.

•   Iniciativas individuales orientadas al aprovechamiento de nuevas oportunidades de negocio.

 

¿Cuáles son las características y comportamientos que definen una personalidad emprendedora?  Existe un cierto consenso (Ibarra, 2000; Karagazoglu, 1993; Horsby et. Al., 1993) en cuanto a los rasgos de  personalidad de un emprendedor. Éstos incluyen la necesidad de logro, la constancia, la autoestima, la capacidad de liderazgo y la autonomía. Es decir, los emprendedores son personas con habilidad para trabajar con lo inesperado y desconocido, sin temor al riesgo, independientes, inconformistas, perseverantes, con deseo de control y con grandes dotes comerciales, de liderazgo y de relación social. Podría decir que la andadura de un emprendedor tiene mucho que ver con la realización humana.

El fenómeno emprendedor se fundamenta sobre dos conceptos estrechamente vinculados: la oportunidad (de innovar) y el valor económico. El camino de un emprendedor comienza con una oportunidad a partir de la cual busca los recursos necesarios para explotarla y transformarla en una empresa. No obstante, debemos apuntar que el proceso emprendedor es diferente en los países desarrollados y en aquéllos en vías de desarrollo, pues la motivación subyacente del emprendedor en estos últimos no es la oportunidad sino la necesidad.

Así pues “emprender” podemos asociarlo a iniciar una nueva actividad, muy posiblemente empresarial, para desarrollar el propio potencial y conseguir ganarse la vida. Esta sería una forma simple y directa de lo que está pasando. Puede ser montar un bar, una tienda de verduras, un taller de bicicletas, un sistema de reparto de artículos, fabricar y comercializar mermeladas o poner en marcha una casa rural. También puede ser montar un equipo para desarrollo de negocio en la web 2.0, comercializar nuevos productos en la red, poner en marcha un taller de textil termo-sensible u otro para recubrimientos de nanopartículas sobre metal.
 

El innovador


¿Existen rasgos concretos (mentales, técnicos o de conducta) que definen a una persona innovadora,  que la hagan diferente del resto y que, además, podamos distinguir y catalogar? Las competencias básicas que definen el perfil del innovador se pueden dividir en tres grandes grupos que, si bien los autores citados los circunscriben al perfil creativo, pueden aplicarse el perfil innovador cuando se da el caso de resultado final exitoso:

•    Competencias psicológicas

-     Tener la creencia y seguridad de ser creativo o innovador

-     Autoconocimiento

-     Introspección, mundo interior rico

-     Automotivación elevada

-     Curiosidad mental

-     Pensamiento lógico + pensamiento lateral

-     Intuición + razón

•    Comportamientos

-    Formular problemas adecuadamente y convertirlos en focos creativos

-    Búsqueda sistemática de ideas

-    Actitud transgresora

-    Actitud aventurera

-    Liderazgo creativo

-    Pensamiento ingenuo

•    Competencias técnicas

-    Conocimiento de métodos y técnicas creativas

-    Conocimiento de procesos de innovación


La realidad actual se centra, fundamentalmente, en el tercero de los grupos: pretende llegar a la innovación mediante la aplicación de técnicas de creatividad y aplicación de metodología de procesos en la innovación.

Haciendo un repaso a las características del innovador aparece la humildad como una característica esencial, aunque se sienta muy orgulloso de sus realizaciones. Es lo que denominamos la creencia personal de ser innovador: debe reconocerse dicha actitud, más allá del autoconocimiento de los propios puntos fuertes y áreas de mejora personales que nos ayudarán a obtener más provecho del propio potencial.

Ser innovador implica un amplio espectro de Inteligencias Múltiples, más amplio que el asociado tradicionalmente al Coeficiente de Inteligencia (CI) aplicado exclusivamente a la inteligencia lógico-matemática. Estas Inteligencias Múltiples son:

-    Inteligencia lingüística

-    Inteligencia lógico-matemática

-    Inteligencia musical

-    Inteligencia espacial

-    Inteligencia cinético-corporal

-    Inteligencia intrapersonal

-    Inteligencia interpersonal

-    Inteligencia naturalística

-    Inteligencia existencial


Pero se podría pensar que la innovación solamente es fruto de la idea genial y esporádica momentánea. Nada más alejado de la realidad ya que el pensamiento lateral es necesario pero combinado con el pensamiento lógico. Somos laterales en el pensamiento cuando no recurrimos a la lógica y damos un salto radical o de discontinuidad evidente que rompe las reglas del pensamiento convencional o preestablecido. Pero tiene que haber una síntesis de pensamiento lógico y pensamiento lateral ya que el objetivo de toda innovación es la practicidad.

Otro comportamiento visible en los innovadores es el de la búsqueda constante de ideas, bien sea para resolver problemas existentes o para desarrollar nuevas ideas. La curiosidad positiva es otra forma de expresarlo, tener la capacidad de generar ideas de forma constante.

Junto a lo anterior, es necesario un cierto comportamiento transgresor ya que innovar supone decir, querer, saber y poder ir más allá de los convencionalismos marcados por la realidad y las circunstancias del entorno. No conformarse con que las cosas sean siempre igual; se deben mejorar, cambiar, modificar, actualizar, etc.,  para hacerlas mejores a los propios y ajenos deseos.

Pero junto a las características psicológicas y del comportamiento, también se requiere método, de ahí que el innovador deba conocer metodologías creativas y sistemas para gestionar el proceso innovador.


La posible confusión


He tratado de poner ejemplos de dos líneas separadas para llevar a término mi razonamiento:

 -  Montar un bar, una tienda de verduras, un taller de bicicletas, un sistema de reparto de artículos, fabricar y comercializar mermeladas o poner en marcha una casa rural.

  - También puede ser montar un equipo para desarrollo de negocio en la web 2.0, comercializar nuevos productos en la red, poner en marcha un taller de textil termo-sensible u otro para recubrimientos de nanopartículas sobre metal.

Se tiende a pensar en innovación cuando el proceso emprendedor está asociado a la red, nuevas tecnologías, nano y bio, etc. No se tiende a asociar el proceso emprendedor a innovación cuando se refiere a la primera colección de ideas anteriores. Es por ello que propongo separar claramente los dos términos. Por un lado, emprender es iniciar algo nuevo, como he indicado anteriormente, y se puede (se debe) hacer tratando de innovar, incorporando la innovación en el proceso y en el objeto del emprendimiento. Cualquier nueva idea emprendedora puede ser innovadora y conviene que lo sea, pero son temas diferentes. No son sinónimos pero conviene que sean complementarios.

El razonamiento a la inversa nos puede ayudar a salir de dudas: innovar no lleva aparejado necesariamente emprender (así queda más claro). Puede ser que la actividad ya esté en marcha.


La necesaria diferenciación


Siguiendo por esta línea, quisiera añadir dos temas que, en ocasiones, se dejan de lado en el proceso de emprender con innovaciones. Cuánto más innovadora es la idea que se pretende emprender (máxime si es de base tecnológica) más capital se requiere para que produzca la explosión rápida del negocio, más mercado se requiere para llegar al punto muerto y más corto es el ciclo de vida de lo desarrollado. Este tema es de vital importancia para los emprendedores que disponen de una idea muy innovadora asociada a estos campos: la necesidad de crecimiento rápido de mercado y de capital, junto a la máxima atención al ciclo de vida de los desarrollos ya que suelen ser cortos o muy cortos.

Para acabar, diez recomendaciones sobre qué debe y que no debe hacer el emprendedor:

•    Soñar con ser empresario pero no dar los pasos imprescindibles y necesarios.

•    Falta de compromiso, capacidad de esfuerzo y sacrificio.

•    El convencimiento de que con unos cuantos clientes se puede sobrevivir, ya que los otros vendrán.

•    Falta de planificación: los negocios fracasan por el flujo de caja y no por el estado de resultados.

•    Elegir bien los socios y la forma de reparto de mayorías.

•    Diluirse hasta desaparecer, dejando la empresa en manos de otros. Innovación vs. Emprendedurismo.

•    No atender a la rentabilidad. Muchas personas se enamoran de su idea de negocio, más allá del objetivo final que es generar utilidades.

•    Tener claros los límites del crecimiento de la empresa y cuándo se requiere ayuda externa para seguir creciendo.

•    Tener siempre muy presente el foco del negocio y no entrar en nuevas aventuras que no se conocen perfectamente.

•    La idea puede ser buena pero no el momento (por pronto o por tarde). Tener la mente fría para decidir antes de emprender.


Y diez apuntes sobre la innovación:

•    Hablar de innovación y emprendimiento está de moda. Tenemos que ser reflexivos y tener claras nuestras posibilidades y capacidades personales para iniciar esta actividad.

•    Innovar no es nada nuevo, pero es necesario sistematizarla para generar la mayor cantidad de actividad innovadora posible.

•    La principal función u objetivo de la innovación es llegar al mercado.

•    Y llegar al mercado con aquello que supone nuestro enfoque, que debe estar relacionado con la sociedad y su transformación.

•    La innovación se puede aprender.

•    Como siempre y en cualquier actividad, la implicación de la alta dirección es imprescindible pues de lo contrario se caerá en pura fachada.

•    Trabajar en equipo para unificar actividades, tendencias, ritmos, emociones, foco, orientaciones, esfuerzos, ...

•    Innovar nos obliga a pensar en el mañana, a pesar de las necesidades y requerimientos del presente. Es sabido que no es fácil, nada fácil aunar estos dos ritmos.

•    En ocasiones habrá que separar la actividad mediante una startup.

•    Tenemos que conseguir resultados y a éstos hay que medirlos. Por ejemplo, porcentaje de facturación debida a productos/servicios/modelos de negocio desarrollados en los dos últimos años.


Y una conclusión-recomendación final: tener una actitud emprendedora con una mentalidad innovadora; una cultura de cambio; y actuar, ponerse en marcha.

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Edición Nº 14