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Dormir bien es bueno para el cuerpo y el alma

Ocho horas durante la noche y algo de siesta, mejoran el rendimiento integral.

Una buena siesta (cuando se puede), o una noche de sueño profundo genera una fuerte sensación de placer, sentimientos positivos y buen humor al despertar, y generalmente es objeto de comentario en la oficina.

El dato no es menor y tiene bases científicas. Cada vez más estudios  y especialistas aconsejan dormir entre siete y ocho horas diarias para conservarse en buen estado de salud, rendir más en las tareas cotidianas y vivir más y mejor.

Aquella célebre frase del periodista Bernardo Neustadt “duermo tres horas por día” con la que graficaba quizá exageradamente el tiempo que dedicaba a su tarea, para los especialistas del sueño hoy significaría decir “fumo cuatro etiquetas al día”.

Es que el buen dormir repercute positivamente en todo tipo de funciones corporales, hormonales y mentales. Estas últimas están relacionadas con el aprendizaje, el juicio, el criterio y la forma de resolver los problemas que se nos presentan, por lo que una buena noche de sueño profundo es bueno para  la dama y el caballero, sea estudiante, profesor, oficinista, ejecutivo, cura o monaguillo.

El cuerpo pide

Los especialistas en el tema explican que hay dos momentos en los que el cuerpo pide dormir: la hora de la siesta y la noche. Y recomiendan que en lo posible se cumpla con la solicitud al tiempo que sostienen que quien lleve adelante sus actividades en esos horarios no logrará buen rendimiento y estará forzando el organismo.

Está claro que la vida moderna ya eliminó la siesta en buena parte del mundo donde se practicaba, al punto que poder dormirla en las principales ciudades del país es una rareza reservada a los fines de semana. Pero en el Viejo Mundo se llegó a un extremo: la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, exigieron al gobierno de Rajoy que la suprima entre los españoles por considerarla una “práctica de holgazanería” en medio de la bancarrota del país.

Es evidente que los banqueros europeos tomarían como ejemplo para la humanidad la rutina de Neustadt, y no se conmueven por los informes y estudios científicos que mencionan los beneficios para el corazón, los riñones, los pulmones, y para el metabolismo que implica el “paquete” de ocho horas de sueño, que ayuda, incluso, al control del peso evitando la obesidad.

Buscar la forma de organizarse para poder lograr ese valioso puñado de horas de descanso puede ser un objetivo tan saludable como ir al gimnasio o apagar para siempre el cigarrillo.

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Edición Nº 14